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Mujeres y niños, piezas clave en el desarrollo de la Revolución Mexicana.

19/11/2021

Aunque la Independencia de México es mayormente celebrada a lo largo y ancho del país, es importante mencionar que la Revolución Mexicana también tuvo grandes impactos que dieron forma a la sociedad presente.

El evento inicial de la Revolución fue la firma del Plan de San Luis -el 5 de octubre de 1910- por el líder opositor al gobierno de Porfirio Díaz, Francisco I. Madero.

El lema que este caudillo usó fue “Sufragio efectivo, no reelección”, el cual posicionaba al general Díaz como una figura que debía estar sujeta a la ley sin gozar de privilegios especiales –así como su gabinete y a la denominada “clase alta”– y a la obediencia de la democracia que tendría que ser impartida por el pueblo mexicano.

En dicho plan se convocaba a que “el 20 de noviembre, desde las 6 de la tarde en adelante, todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades que actualmente nos gobiernan”, dicho de acuerdo a la redacción del documento expedido por Francisco I. Madero.

Derivado de este movimiento,hoy se conmemora a muchos hombres ilustres que dieron la vida para que el pueblo mexicano se liberara, de nueva cuenta, de la opresión que algunos pocos ejercían sobre los menos favorecidos.

Figuras como Emiliano Zapata, Francisco Villa y Venustiano Carranza también figuran dentro de esta lucha. No obstante, existieron de igual forma héroes y heroínas que ofrendaron su vida durante épocas de la Revolución.

El papel de las mujeres fue sumamente importante a medida que  la guerra se desarrollaba, debido a que ellas tomaron el papel de enfermeras, herreras y cocineras; incluso, muchas también fungían valientemente como escuderas cargando rifles y municiones en medio de la batalla.

Algunas de ellas –denominadas como “La Soldaderas”– también participaron en la formación de estrategias, otras fueron espías e incluso fueron traficantes de armas y combatientes, tanto por terracerías como en las líneas ferroviarias.

Los niños también participaron en este conflicto; a partir de los 5 años, ellos cuidaban el ganado, cargaban agua o llevaban el alimento a los revolucionarios.

Algunos otros – entre los 7 y 10 años– convivían muy de cerca con los soldados y aprendían a portar y disparar un arma, e incluso otros más tenían permitido presenciar reuniones en cantinas y pulquerías en las que se planeaban ataques.

Debido a la importancia de este movimiento se realizó, en 1928, una carrera de relevos para celebrar el aniversario del inicio de la Revolución mexicana, y –el siguiente año– se organizó un desfile militar-deportivo en el Campo Militar en Balbuena.

No fue hasta 1930 que organizó un desfile en el Centro Histórico y en 1936, por decreto del Senado de la República, este festejo se hizo oficial dando rienda suelta a una tradición para recordar que, en palabras de Emiliano Zapata, “la tierra es de quien la trabaja”.

Fuente: ARVM.

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