Guillermo Salas Peyró: la radio disquera.

Info ARVM, Marzo 11, 2010
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Me refiero a la “radio disquera”, a la operación a través principalmente de grabaciones, que permitió a las estaciones pequeñas competir con la poderosa W y sus célebres programas “en vivo” donde se presentaban estrellas de la música y la actuación.

RADIO MIL Y “W”

Nacido en Durango en marzo de 1919, Eugenio Guillermo Salas Peyró inició su larga carrera en la radio como asistente de la Dirección Artística de la XEW, donde conoció a profundidad la operación de la emisora que fue líder de la radio mexicana entre 1930 y 1960. Dejó de trabajar en la XEW en 1944 para dedicarse a la publicidad. En 1946 se tituló como abogado por la UNAM.

Después de viajar y vivir en Sudamérica y Europa (por ejemplo, trabajó en la emisora El Mundo, de Argentina, y disfrutó una beca del Consejo Británico que le permitió conocer la operación de la BBC en Londres), Salas Peyró regresó a México en 1948 para trabajar nuevamente en la radio. Se integró a XEOY, Radio Mil, en un momento decisivo para esa emisora.

Fundada en 1942 por Ignacio Díaz Raygosa y José Iturbe Limantour, nietos, respectivamente, del ex presidente Porfirio Díaz y del secretario de Hacienda durante el porfiriato, José Ives Limantour, Radio Mil trató de competir “de tú a tú” con la XEW en los términos de ésta, es decir, con programas “en vivo” y figuras estelares a las que atrajo con el ofrecimiento de grandes sueldos. Para 1943, Radio Mil había contratado a varias de las “estrellas W”.

En el segundo lustro de los años cuarenta, el esfuerzo económico de Radio Mil había colocado a la emisora al borde de la bancarrota. Aunque sus niveles de audiencia subieron no pudo desbancar a la W del primer sitio y debió conformarse con disputar el segundo lugar con XEQ y XEB. En 1948, Salas Peyró se integra a la emisora y en 1950, en sociedad con los empresarios Adrián Lajous y Josué Sáenz, adquiere XEOY, Radio Mil.

PÚBLICOS ESPECÍFICOS

Al frente de Radio Mil, Salas puso en práctica una forma innovadora. En lugar de competir con la W, XEQ y XEB mediante la contratación de grandes elencos y programas “en vivo”, decidió hacerlo con música grabada. De esa manera podía incluir en su programación músicos y cantantes de fama internacional a través de sus discos.

A la idea de enfrentar con grabaciones a la radio “en vivo”, Salas añadió otra: adquirir varias emisoras y dirigir su programación a públicos específicos. En la década de los 50 adquirió XEBS (1953), instaló XEOY FM (1957) y compró XEMX y XEPH (1958). Con esas emisoras, Salas Peyró diseñó un sistema que cambiaría el panorama de la radio. A diferencia de la XEW, que era una emisora “generalista” cuyos contenidos estaban diseñados para “todo el público”, Radio Mil enfocó sus cinco emisoras a targets diferenciados: XEOY Radio Mil a “clases socioeconómicas A y B en plena edad de productividad y consumo”; XEPH, Radio 590, “al público estudiantil de 14 a 24 años”; XEFX, Radio Femenina, a las mujeres; XEBS, Radio Sinfonola, a las “clases populares”; XEOY FM, al público de “recursos económicos altos” con “gusto exigente”. Esta forma de operación se llamó “fórmula Radio Mil”.

ADIÓS ÉPOCA DE ORO

A partir del segundo lustro de los años cincuenta, la operación radiofónica a base casi exclusivamente de grabaciones se hizo mayoritaria en la radio mexicana. La “época de oro”, aquella de las grandes producciones musicales y de radionovelas “en vivo”, característica de las estaciones “grandes”, llegaba a su fin. Igualmente, las estaciones de programación “generalista” fueron sustituidas por las emisoras destinadas a públicos específicos. Los grupos radiofónicos, controladores de varias estaciones, adoptaron la “fórmula Radio Mil”, diseñada por Guillermo Salas Peyró.

Fundamentalmente empresario radiofónico, Salas trató de ingresar a la televisión en 1967. La empresa fundada por él para tal fin —Fomento de Televisión Nacional, SA de CV— obtuvo la concesión del Canal 8 del Distrito Federal. Sin embargo, según explicó en una entrevista (Gabriel Sosa Plata y Alberto Esquivel, en Las mil y una radios, p. 98), “el señor presidente Díaz Ordaz… me llamó para pedirme que hiciera partícipes de la concesión a los señores Garza Sada, de Monterrey; a Barbachano, a los Alarcón y a otro más”, por lo cual prefirió retirarse y vender sus acciones a los empresarios del grupo Monterrey.

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